Maria del Transito Sozorra “Manos de Seda” (Siglo XVII)

María del Tránsito Sorroza, llamada popularmente “Manos de seda”. Negra guayaquileña que ejerció oficialmente las tareas de comadrona, alcanzó renombre por su habilidad y éxito en la atención de casos difíciles, gracias a lo cual obtuvo su libertad (1646), llegando a convertirse en la mimada del señorío porteño que la acompañó en su última enfermedad y se hizo presente en su sepelio para rendirle homenaje.

Durante la pompa fúnebre celebrada en la Iglesia de Santo Domingo, el sermón con el que se exaltaron elocuentemente sus virtudes y sus obras, hizo que el público cuyo afecto y respeto se había ganado, empezará a rendirle culto como si se tratase de una bien aventurada. María Alvarado una negrita de las muchas que criaba la Sorroza, guardó el manuscrito de un dominico que historiaba minuciosamente la vida de la beata María del Tránsito.

Más tarde el filántropo, el Doctor Ignacio Hurtado de López, compró unos solares al costado de la Iglesia San Francisco, hacia el oeste, donde edificó de su peculio un hospital para mujeres al que llamó “Nuestra Señora de Tránsito”, en memoria de la mencionada María. Este centro asistencial luego fue cuartel y después desapareció consumido por el fuego de un incendio.

 

Una respuesta

  1. Mujeres valiosas para el desarrollo del país el cual debe recordarlas como heroínas

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