Revolución de Concha Revisión

Escrita por Orlando Plaza Andrade

Desvanecimiento del vil engaño

Cuando el Presidente Leónidas Plaza Gutiérrez abandonó la capital de la República y se encaminó a Esmeraldas desde Bahía de Caráquez con 4000 hombres armados hasta los dientes, dos regimientos de artillería, tres buques de guerra, dos remolcadores artillados, y un buque “aviso” para combatir a un pequeño ejército de solo 1200 a 1500 milicianos (hombres voluntarios auto reclutados por civismo sin preparación militar) el espionaje del coronel Carlos Concha era tan eficaz que ya estaba enterado que en Manabí se reunían 15000 hombres para atacarlo, después del combate del “GUAYABO” los rebeldes se tomaron la ciudad, entonces con ese gran avasallo de tropas gubernamentales, Concha no tembló solo pensó en la posible acción de barbarie contra la población civil, al bombardear a Esmeraldas, para esto cinco días antes del 8 de marzo de 1914 Concha decidió trasladar sus tropas a Tachina, a solo quinientos metros del enemigo y solo divididas las dos fuerzas por las aguas del caudaloso río Esmeraldas, desafiante se colocó en las mismas barbas de su contendor, teniendo como virtud la valentía de sus hombres y la gran pericia acta de habilidad en esas aguas, además conocedores de cada recoveco de la selva. El 13 de marzo de 1914 llegó el general Plaza había enviado un mensaje al coronel Concha diciendo que : “Si no abandonaba la ciudad, la bombardearía” el coronel rebelde no quería ser el causante de los desafueros de ese bárbaro que no le importaba derramar sangre inocente de quien más pudiera y que aquí en este espacio me refiero a esta columna se lo hace creer que es un “manso hombre” En Lima a Concha le denominaron GENERAL por sus triunfos el 10 de abril en Atacames, el 12 de abril de 1914 en “Camarones”, el 5 de mayo en “La “Propicia” luego de estos dos grandes “masazos” el general Plaza juró al llegar a Guayaquil en su derrota, diciendo ” los negros elogiaron a mis tropas los derrotaré ahora tengo ejército”

Entonces con estas derrotas el alto mando no sabían cómo resolver las estrategias que Concha le planteaba , los soldados de gobiernos se quedaron sumamente quietos, apoderados solo de la ciudad de Esmeraldas, mientras el coronel Concha apoderado de toda la provincia, envió armas y tropas a Manabí y creyendo las tropas “placistas” que presentarían poca resistencia, decidieron atacar la Isla de Prado, de donde habían rebeldes que por estrategia disparaban a todo el que trataba de tomar agua del río y hostigaban las trincheras de los constitucionales ubicadas en el malecón de la ciudad.

Posicionaron todos los cañones que estaban en el malecón, los pusieron en la hacienda “El Potosí” desatando un cañoneo intenso sobre la isla en mención mientras las dos lanchas blindadas “La Cisne” y “La Súcre” subían por el río Esmeraldas para penetrar con dos batallones por el sur, los rebeldes audazmente resistían el recio fuego sin escatimar sus propias vidas, y cambiaron el frente de defensa para rechazar los que venían por el sur, pero eran muchos y tuvieron que huir aun cuando de Tachina vinieron otros rebeldes a ayudar.

Dos días después el diario “El Comercio” hacia una reseña de lo ingeniosísimo de las trincheras de los hombres de Concha, tenían una penetración en tierra vertical y luego horizontal que cabían tranquilamente de 3 a 5 hombres para soportar el cañoneo y daba a notar que la ciudad podía ser sitiada en cualquier momento por los “conchistas” y aquí ya se daba cuenta que la prensa cambiaba de bando en 1915, los criterios eran de

elogios para los rebeldes, pese a salir derrotados de la posición estratégica que ellos mantenían, los medios eran bondadosos con la causa de la insurrección esmeraldeña dándole lustre al ingenio del coronel Carlos Concha T. olvidándose de la embustera deuda de Bruselas y del incidente ocasionado por un doctor doble agente del gobierno el Dr. Castillo (Doctor y a la vez Capitán del ejército) en el incidente de la Cruz Roja, en que el gobierno distorsiono los hechos y en las principales ciudades hubo manifestaciones estudiantiles, estos mismos estudiantes de las universidades después salieron a las calles a protestar por el bombardeo de la ciudad de Esmeraldas cuando se le cayó la venda de los ojos. Y no lo olvidemos a Manuel J. Calle que si lo de la supuesta deuda de la Cámara de Comercio de Bruselas hubiese sido verdad, el ataque al coronel Carlos Concha lo había hecho trizas, pero el mordaz periodista enemigo de la revolución nunca se refirió a la “supuesta deuda de Carlos Concha” porque sabía que era una mentira del Gobierno.

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